POLÍTICA DE PRINCIPIOS/ Para estimular la esperanza

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JUAN JOSÉ RODRÍGUEZ PRATS

Alienta confirmar que la solución de México está en cada municipio, en cada región y que no hay soluciones globales mágicas.

La República es un haz de provincias valiosas por sus espigas más que por las guías que las anuda.

Alfonso Reyes

Las noticias de los últimos días y sus análisis han sido particularmente escépticos y catastrofistas. Se requiere de fe para no deprimirse con la lectura de los periódicos. Estamos viviendo un momento cargado de incertidumbre, cernido de amenazas y con un futuro alarmante.

En un afán de romper con esta inercia, me permito reflexionar sobre tres aspectos.

Cuando uno recorre la provincia mexicana confirma lo grande que es el país, sus campiñas, su paisaje policromático, la calidad de su gente, su espíritu de trabajo, su anhelo de superación. Por mi profesión, cuando menos una vez a la semana voy a algún municipio para impartir una conferencia. El pasado jueves 17 estuve en Orizaba y agradezco las atenciones que me brindaron. El presidente municipal, Juan Manuel Díez, con una gran apertura, sin importar siglas partidistas y acompañado por un cabildo reducido por medidas de austeridad, como todo el personal del ayuntamiento, me mostró la belleza de ese rincón veracruzano: una ciudad ordenada, calificada como la más segura a nivel nacional, con finanzas sanas, con una policía no sujeta al Mando Único y que cumple sus responsabilidades. Vi parques, jardines y museos conservados con un gran cuidado y siendo disfrutados por la ciudadanía. Nada que ver con la situación del estado. Alienta confirmar que la solución de México está en cada municipio, en cada región y que no hay soluciones globales mágicas. Estimula ver que la política funciona, que los órganos colegiados deliberan y que sí hay soluciones a los problemas de la vida cotidiana.

El segundo asunto reconfortante es que hoy le será otorgada la Medalla Belisario Domínguez a Gonzalo Miguel Rivas Cámara, El héroe de la gasolinería. Un mensaje noble cuando en todos los medios se dan noticias de violencia, de crueldad, de agresiones a los más elementales derechos. Se reconoce la sublime generosidad de alguien que da su vida por salvar la de otros. Es el gesto heroico por antonomasia. Esta presea, la mayor distinción para un mexicano otorgada a quienes han destacado en diversas profesiones y disciplinas, ahora se entrega por razones humanitarias. Es un estímulo para el pueblo de México, para que en estos momentos aciagos hagamos un esfuerzo por preocuparnos por el prójimo.

Lo tercero es el mensaje de Angela Merkel a Donald Trump. Con vigor y liderazgo, conforme a los principios de su partido (Democracia Cristiana), quien ahora encabeza al mundo occidental, le señala al nuevo Presidente de la nación más poderosa la posibilidad de entendimiento conforme a ciertos valores de la democracia: “La libertad y el respeto al derecho y la dignidad de las personas independientemente de su origen, color de piel, religión, sexo, orientación sexual o posiciones políticas”.

Estados Unidos ha sido el prototipo del régimen presidencial en el cual, a diferencia del régimen parlamentario, los poderes están separados. John Adams hablaba del complejo mecanismo y de las distintas instituciones para equilibrar el ejercicio del poder. Donald Trump va a hacer un mal gobierno y confío en que esa nación supere este reto. Recuerdo una frase de una gran novela, La rebelión del Atlas, de Ayn Rand, de enorme actualidad:

“El renacimiento del mundo entero se iniciará aquí en Estados Unidos. Esta es la única nación de la historia, nacida no de la casualidad ni de guerras tribales, sino de la mente humana. Esta nación se desarrolló gracias a la supremacía de la razón; durante un espléndido siglo logró redimir al mundo y tendrá que hacerlo de nuevo”.

Nada estimularía más mi esperanza que esta gran escritora atine en su vaticinio.

Cuarto Poder de Tamaulipas/