OPINIÓN PÚBLICA/ Retiro de una alcaldesa

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Por: Felipe Martínez Chávez

Cd. Victoria, Tamaulipas.- Está citada para el siete de febrero. Si no comparece ante Comisiones del Congreso del Estado, Maki Ortiz Domínguez, alcaldesa de Reynosa, puede darse por perdida.
Las enfermedades de su cuerpo (niega estar enferma del alma) y el “fuego amigo” se han encargado de irla debilitando.
Hay quienes aseguran que piensa pedir licencia para regresar al Senado de la República (donde tampoco ha cumplido bien por sus enfermedades). Se está tardando.
Si ella no toma la iniciativa los jefes y operadores de su partido, el PAN, no están dispuestos a poner en peligro la elección (federal y local del 2018) en aquella plaza, que es la cuna política del Gobernador Francisco García Cabeza de Vaca.
Sobra decir que está descartada para una posible reelección. Los Dioses de Palacio y del Partido no se lo permitirían. No forma parte del equipo.
Llegó por recomendaciones –como ella misma lo dijo-, y en particular porque la aspirante presidencial Margarita Zavala –la esposa de Jelipe Calderón-, su gran amiga, “necesitaba una frontera”.
En Reynosa ya ni los regidores le hacen caso, votan en contra de sus propuestas. Perdió el control del ayuntamiento y eso significa que no hay mando ni orden. Está “sitiada” por enemigos y contrincantes que a lo mejor ella misma se ha buscado.
Por lo que hace a su salud, no anda tan bien que digamos. Con fecha 19 de enero del 2014 sufrió un “infarto cerebral” que por poco y la mata. Ella misma publicó que, a consecuencia, perdió la movilidad del lado izquierdo de su cuerpo y hasta la vista le dio problemas. Por ello se ausentó alrededor de seis meses de los trabajos del Senado.
Cuando su retorno, el 17 de julio, dijo desde tribuna que “en una familia de tres –el matrimonio y un hijo- hemos sufrido cuatro cánceres”. Su esposo Carlos Luis Peña Garza ha registrado tres agresiones. El otro caso es ella.
En 2005, siendo diputada federal, le afectó el de mama que también la alejó del trabajo parlamentario por meses.
Ante cámaras de televisión manifestó haber sido objeto de 16 quimioterapias y 30 radiaciones además de cuatro intervenciones quirúrgicas. Diez años después fue dada de alta.
Si por voluntad no se retira sus contrincantes le van a buscar una salida nada decorosa. El juicio político es uno de los caminos.
Permanece “encerrada”. No puede esperar apoyos de su partido y tampoco del Gobierno del Estado que nombró un representante en Reynosa para manejar directamente programas, obras y acciones oficiales. No la dejan saludar con sombrero ajeno.
Es tiempo que se vaya con un poquito de decoro.
Pidió licencia en el Senado el nueve de febrero del 2016 para buscar la presidencia de la ciudad donde es avecindada (ella procede de la hermana entidad de Chihuahua). Puede regresar por las últimas quincenas y su “retiro”.
De no hacer caso, los diputados ya le tienden la “cama”. Los votos del PAN son dominantes y ella no tiene buenas relaciones con su propio partido.
Precisamente la rebelión de regidores en su contra es comandada por el coordinador de la bancada azul, David Jorge Aguilar Meraz, quien la semana anterior obligó tantas ausencias que la reunión de cabildo fue suspendida por falta de quórum. No hubo sesión.
Más le vale retirarse por la puerta grande. El escaño no lo tiene perdido, se lo está calentando Andrea García García (la jovencita solo ha servido para calentar asiento).
Por si fuera poco, la doctora ya tiene otro problema en puerta. Es el emplazamiento a huelga que acordó la dirigente del sindicato conocido como “De Limpieza”, Rosa María Maldonado Martínez (El gremio se llama: Sindicato de trabajadores de mantenimiento, aseo, limpieza pública y particular en parques, jardines, centros comerciales, centrales de autobuses, clínicas, edificios, similares y conexos del municipio de Reynosa).
Parece no ver la historia de Gerardo Higareda Adam, que en 1999 dejó apresuradamente la alcaldía de allá mismo y salió huyendo rumbo a los Estados Unidos perseguido por las autoridades emanadas de su mismo partido, el PRI. Lo acusaron de corrupto.
En otros asuntos, si usted no lo recuerda, nosotros le mencionamos que a partir del cuatro de febrero habrá otro aumento a los precios de los combustibles. Nos lo tiene prometido la Secretaría de Hacienda desde la primera “receta” que no gustó mucho al pueblo consumidor.
Si le hacemos caso a los decretos, en intervalo de una semana habrá dos variaciones, el cuatro y el once de febrero. A partir del 18 la “flotación” será diaria.
Hablamos de aumentos porque no puede ser disminución. El dólar –que marca los precios internacionales del petróleo- cada vez vale más pesos mexicanos y el crudo sigue en ascenso. Dentro de algunos años, cuando ya tengamos aquí a las compañías extranjeras, hablaríamos de precios a la baja. Mientras no.
Aparte, quien sabe cual sería la mecánica que siguieron porque no hubo convocatoria, pero el PRI municipal en Victoria ya tiene nuevo dirigente. Es Ambrosio Ramírez Picasso y lleva como secretaria general a Lucina Villanueva Rangel.
Ramírez quedó en lugar de Dámaso Anaya Alvarado, designado cuando renunció Lucía Aimé Castillo, aquella que soñó con una diputación local otorgada por su padrino Egidio Torre Cantú.
A Dámaso le ha funcionado bien su maniobra de cada tres años “aspirar” a la alcaldía de la ciudad capital. Lo “consuelan” con regidurías y otras chambitas en que el billete no es malo.
En el PRI por cierto, se siguen acumulando “suspirantes” para el Senado. Ya levantó la mano el doctor Ramiro Ramos Salinas, ex pastor del Congreso local. “Me gustaría (al de la pluma también le gustaría) ser senador”, dijo en conferencia de prensa desde Nuevo Laredo y anunció que volverá a recorrer Tamaulipas en busca de posicionamiento.
Ramiro, si hablamos de gustar, a muchos nos gustaría, no solo a ti. Pregunta y lo verás.

Cuarto Poder de Tamaulipas/