OPINIÓN PÚBLICA/ Hasta con la cubeta

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2017

Por: Felipe Martínez Chávez
Cd. Victoria, Tamaulipas.- Si la lucha por cobrar en la nómina pública no fuera cómica… Sería trágica.
Veamos.
En Ocampo, en la contienda por la presidencia, la constancia de mayoría favoreció al tricolor Pedro Javier Muñoz Camacho con una diferencia de 24 votos.
Alcanzó 4,003 sufragios contra su principal oponente, José de Jesús Avalos Puente, que se quedó con 4,027.
Los azules impugnaron la validez y entrega de constancia y solicitaron anular la casilla 917, alegando que participó como representante general del PRI un empleado de Protección Civil Municipal.
A la petición, y tratando de sacar tajada –una regiduría de RP-, se unió una candidata independiente de nombre Nancy Sarahí Gutiérrez Rodríguez.
Ambos aspirantes solicitaorn JRC (juicio de revisión constitucional) ante la Sala Moterrey del TRIFE, que les dio con la puerta en las narices. Desechó sus papeles.
En caso de anular la tal casilla, les dijo, de todas maneras seguiría ganando el PRI pero con una diferencia de cuatro votos (igual que el PAN en Guémez), y Sarahí no alcanza para una pluri ¿No saben contar?.
En Guémez también hay historia.
El candiato ganador, Carlos Cárdenas González, pidió anular la casilla 318 extraordinaria 1 en la que alcanzó 85 papeletas cruzadas a su favor. El motivo: Haber sido instalada en un lugar distinto al que fue programada.
Había ganado con cuatro votos a su tocayo Cárlos Gutiérrez Medina, del PRI y alianza.
Poco faltó para que los magistrados le contestaron a Carlos que era una necedad. Confirmaron que, de anularse, de todas manera seguiría con la constancia de mayoría.
El final es de película: El PAN se queda con 4,655 votos y el PRI-coalición con 4,651.
Queda para la historia política de ambos municipios. Los que ganaron siguen de ganadores.
Aunque el último recurso es la Sala Superior del TRIFE, lo más probable es que –en los tiempos que dice la Ley- los contendientes no pidan la revisión. Con ese resultado se quedan.
En Victoria el caso merece un poco más de espacio.
El PAN y su candidato Arturo Soto Alemán le metieron toda la carne al asador, pero los magistrados no los esucharon ¿Por qué?.
Lo dicen textual: “El PAN perdió de vista que el problema jurídico a resolver
en este juicio no se constriñe a analizar y resolver, de nueva cuenta, si
esos actos realizados por el Consejo Municipal estuvieron
bien o mal dictados a la luz de los agravios originalmente planteados”.
¿Qué querían los de Acción Nacional en la ciduad capital? Pues que se anulara la elección y se volvieran a dar los comicios.
De haberlo concedido, casi seguro que habrían participado los mismos candidatos, Oscar Almaraz Smer por los tricolores y Soto Alemán por los azules.
Fue la misma demadna ante distintos tribunales. Es lo que no valió.
Inicialmente impugnaron 125 casillas, que representan el 31.56 por ciento de las instaladas en el municipio, para anular la elección (debe concederse con el 20 por ciento, siempre y cuando se comprueben irregularidades).
Como el Tribunal Estatal desechó dos casillas, en el TRIFE pidieron dar de baja ¡las otras 123!.
Respecto a nueve de ellas en que presuntamente figuraron como mesa directiva funcionarios de primer nivel del gobierno, la autoridad jurisdiccional les dice que: “No aportaron el nombramiento de esos funcionarios, constancias expedidas por el departamento de recursos humanos, comprobantes de nómina o en su caso notas periodísticas que distingan el cargo de los servidores públicos”.
Como decíamos líneas arriba, lo más probable es que los juicios aquí terminarán. Ya no harán uso de la revisión en la Sala Central. En Victoria gana Oscar Almaraz Smer y Arturo Soto Alemán se va de funcionario a la administración estatal para, dentro de año y medio, repetir la historia en su lucha por alcanzar la alcaldía.
En la batalla por la nómina los aspirantes se dan hasta con la cubeta. Si los encargados de administrar la justicia electoral les hicieran caso, los acontecimientos poselectorales serían una auténtica carnicería.
Por cierto, el PAN se fortalecerá con recursos millonarios en los siguientes meses y años, como nunca lo habían visto sus comités estatal y municipales.
Los estatutos dicen que, cada servidor público militante debe aportar hasta el dos por ciento de su ingreso para la causa, sin hacer reclamos de hacia dónde va el dinero.
Si se considera que mensualmente el Gobernador estará ganando alrededor de 150 mil del águila, y 115 mil los secretarios del gabinete, además de miles de funcionarios menores, seguro que el partido estará en jauja económica.
Y un militante se pregunta ¿y los que no son? Porque no todos los que entrarán al gobierno pertenecen a las filas.
El mismo da la solución: Que sean incorporados al partido de inmedidato para cobarles.
En año y medio, los fondos de Acción Nacional estarán rebosantes y con “copete” para hacer frente a la batalla que viene, la del 2018 que incluye alcaldías, diputaciones federales y senadurías.
Nos vamos por ahora y feliz fin de semana.

 

Cuarto Poder de Tamaulipas/

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