EL GENERAL Y PROFESOR ALBERTO CARRERA TORRES A CIEN AÑOS DE SU MUERTE Y A CIEN AÑOS DE LA “REVOLUCIÓN MEXICANA”.

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Carlos Martínez Leal

Este dieciséis de febrero del año dos mil diecisiete se cumplieron cien años que las balas asesinas del pelotón de fusilamiento privaron de la vida al joven revolucionario Alberto Carrera Torres, oriundo del municipio de Bustamante, del Estado de Tamaulipas. Poniendo fin a veintiocho años de una vida fructífera, entregada a la lucha por un México Nuevo donde el pueblo humilde viviera mejor, lucha que a cien años aún no termina y por ello es importante que conozcamos los afanes de un hombre que desde una edad prematura, muy joven, se comprometió con su pueblo y luchó con el hasta que su vida fue cegada por las balas del pelotón de fusilamiento que obedecía órdenes superiores. A pesar de saber que existía un indulto para el inculpado, decidieron terminar con su vida porque le tuvieron temor, pues representaba al pueblo y a sus ideales; su vida es una enseñanza para todos los campesinos mexicanos y en especial para la juventud que en el campo sigue luchando por una vida mejor o para aquellos que se deciden por la emigración sea a las grandes ciudades o al extranjero, Canadá, E.U….

Además por la situación que vive el país y por el centenario de la promulgación de la Constitución Mexicana (5 de Febrero de 1917) como culminación de la lucha armada iniciada en noviembre de 1910, necesitamos los antorchistas tener claras las tareas que debemos estar cumpliendo y cómo influir en el pueblo mexicano, para poder llegar a gobernar sus municipios, sus estados y el país entero y de esta manera seguir impulsando el proyecto de un país más justo, equitativo y soberano a favor de los más pobres de la patria.

El primer gran impulso lo recibe de sus padres Don Candelario Carrera Muñoz y en especial de Doña Juana Torres de Carrera quien alienta e impulsa a su hijo para que estudie, enviándolo del Paraje de Atarjeas ubicado hoy en el Ejido Calabacillas del Municipio de Bustamante al Municipio de Tula, estudiando en la Primaria “Benito Juárez”. En seguida quien lo impulsa es el profesor Manuel Villasana Ortiz, Director de la Escuela Benito Juárez (hoy Miguel Hidalgo) en Tula durante 45 años, hombre ilustrado, poeta, historiador, fundador de La Sociedad Altamirano, uno de cuyos miembros fue el Poeta Potosino Manuel José Othón. El Profesor Manuel Villasana, forma en el niño primero y luego en el adolescente el carácter y la preparación necesaria para forjarse el compromiso de luchar por transformar la realidad del tiempo que le tocó vivir.

Esto lo lleva a convertirse en Profesor de niños y del pueblo en general, después a convertirse en abogado y por último en revolucionario; a establecer el primer Ayuntamiento Maderista en Tamaulipas, en el Municipio de Tula, a sublevarse contra Victoriano Huerta a la muerte de Francisco I. Madero y José María Pino Suarez, asesinados por sus órdenes, a llevar la revolución a San Luis Potosí (SLP), al Bajío; Guanajuato, Irapuato, Silao, al Sur; Campeche, Chiapas, Yucatán; Carranza le ofreció en dos ocasiones la gubernatura, primero del Estado de Chiapas y luego del Estado de SLP, las cuales rechazó diciendo que ¡su lucha era por mejorar la vida de su pueblo y no por puestos políticos!. Ante la división de los grupos en lucha, su instinto de clase lo lleva a las filas de la División del Norte, apoyó a Villa y esto le costó la cárcel y el fusilamiento por parte de los ricos de Ciudad Victoria, Tamaulipas que estaban con Carranza y en contra de los pobres.

Alberto Carrera Torres, fue el primero en promulgar el reparto de la tierra entre los campesinos, formulando la “Ley Ejecutiva del Reparto de Tierras”, del cuatro de marzo de 1913, en el Municipio de Cerritos, del Estado de San Luis Potosí. “… Esta ley, se adelantó en 22 días al Plan de Guadalupe de Venustiano Carranza y era de un contenido social superior. La Ley además de desconocer a Victoriano Huerta y a los culpables del cuartelazo de la ciudadela, señalaba la expropiación de las haciendas, que serían repartidas en porciones de cien mil metros cuadrados, entregándose a los beneficiarios sus títulos provisionales; la construcción de presas y pozos artesianos, se restituían las tierras a los indígenas; además de esto, lucho por establecer comedores colectivos, se impulsara la educación popular, las obras publicas y que la justicia se impartiera con verticalidad…” (Gral. Alberto Carrera Torres, Prof. López Anaya M, 1987 Gob. del E.)

Murió Alberto Carrera Torres, a los 28 años de edad, de cara al pelotón de fusilamiento, sereno, con entereza y erguido sin demostrar abatimiento ni cansancio. Murió como murió el Gral. Emiliano Zapata Salazar el 10 de abril de 1919 o cómo murió el Gral. Francisco Villa el 28 de julio de 1923. Todos asesinados por los poderosos, que de esa manera dejaban al pueblo sin sus líderes. Murieron como murieron durante la Revolución Mexicana más de 800 mil mexicanos según censos de 1910 y de 1921, en su lucha por tener tierras para trabajar, por tener educación, vivienda, trabajo y salarios remunerados que les permitieran vivir como hombres y mujeres civilizados, y aunque lograron a costa de sus vidas que estos derechos se promulgaran en la Constitución Mexicana y se convirtieran en ley; ¡Estos a cien años de su promulgación, no se cumplen!, ¡son letra muerta para los gobernantes en turno!

Por ello, los antorchistas, si somos padres, debemos aprender de los padres de Alberto Carrera Torres, que impulsaron a su hijo a estudiar, después, aprender de su maestro Manuel Villasana que le brindo sus conocimientos, y luego, principalmente, del joven Alberto Carrera Torres que dedico su vida al servicio de los más desvalidos de su patria, México. Los campesinos, los jóvenes campesinos hace cien años se enrolaron en la lucha revolucionaria, actualmente se enrolan en la emigración a las grandes ciudades, al extranjero, en las filas de la delincuencia, en la droga o el alcohol, en la apatía y el desinterés; por eso los antorchistas debemos explicarles, la situación a estos campesinos, a estos jóvenes, a los pobres de México e invitarlos a organizarse, y volver a explicar lo que hacemos para combatir esta realidad, invitándolos a enrolarse en la tarea de organizar al pueblo pobre de México en las filas del antorchismo.

El problema es: EL MODELO ECONÓMICO NEOLIBERAL, que produce mucha riqueza pero que no la distribuye, aumentando la pobreza pues ya somos más de cien millones de pobres según Julio Boltvinik, que padecen hambre e insalubridad: y el gobierno que detenta el poder para favorecer a los poderosos a los dueños de la economía y la política, que se han olvidado de los principios de la Revolución Mexicana, de los líderes asesinados por sus ideales como Alberto Carrera, Emiliano Zapata y Francisco Villa, así como del millón de mexicanos muertos.

Pero esa lucha, esas muertes, lograron elevar a rango de ley, sus reivindicaciones, sus derechos, plasmados en la CONSTITUCIÓN MEXICANA, nuestra tarea es hacerlos valer, para ello necesitamos organizar al pueblo de México, convertirlo en una GRAN FUERZA COLOSAL, organizada, concientizada, segura de sí misma y del futuro de la patria, que tome el poder político para cambiar la clase en el poder y sea el pueblo quien gobierne. Antorcha lo ha ido logrando y ha demostrado donde gobierna, que es la hora del pueblo organizado.

Adelante compañeros campesinos, aprendamos del joven revolucionario Alberto Carrera Torres cuya lucha nos da un ejemplo de compromiso con su pueblo. Comprometámonos como él y cumplamos con el 1x1x1 para juntar los diez millones que requiere el llamado de nuestro líder nacional el Ing. Aquiles Córdova Morán, y que es el llamado de los más pobres de la Patria, para cambiar el Modelo Económico Exportador, Neoliberal, por un Modelo Económico que desarrolle el Mercado Interno, dando trabajo a todos los mexicanos, pagando salarios de seis mil pesos mínimo, cobrando impuestos al que tenga ganancia y aplicando los impuestos recabados a resolver las demandas del pueblo: agua, luz, drenaje, vivienda, educación, salud.

Cuarto Poder de Tamaulipas/