XIX ESPARTAQUEADA DEPORTIVA NACIONAL, DEPORTE EN LA FORMACIÓN DE UN MEXICANO NUEVO.

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Carlos Martínez Leal

Este sábado 27 de enero en la Atenas de “La Mixteca”, se dan cita una vez más como hace más de cuarenta años, los antorchistas poblanos y sus compañeros los antorchistas de todo el país. Podría yo decir no como hace cuarenta años sino como hace veintinueve siglos, que es la fecha en que el pueblo Griego inició con las justas deportivas, a las cuales bautizó como Olimpiada.

“… Olimpia está en Elis, en la parte sudoccidental de Grecia. El antiguo río Alfeo, después Ruphia, nace en Arcadia, fluye pacíficamente atravesando Olimpia y desagua en un brazo del mar Jónico. En la orilla septentrional del río, en Olimpia, hay una amplia pradera, una llanura; más allá se levantan cerros cubiertos de árboles; más lejos, limitando el horizonte en todas direcciones, excepto al Occidente, hacia el mar Jónico, se elevan picos altos y escabrosos, cubiertos de nieve la mayor parte del año…” “… En el plenilunio del mes de Apolonio, del año que ahora llamamos 776ª.de JC., hubo una gran carrera a pie, en esta pradera de Olimpia, y un tal Coroebo, fue el vencedor. Fue coronado con una rama de olivo silvestre, una guirnalda tejida con las hojas del árbol que Hércules, según contaron los poetas antiguos había buscado en el país de los hiperbóreos y plantado en el huerto sagrado. Cerca del templo de Zeus, en Olimpia. Así, Corobeo, un joven de Elis, fue el primer triunfador olímpico de quien tenemos algo más que una noticia legendaria…” “…probablemente hubo juegos anteriores, pero fue a partir del triunfo registrado por Coroebo cuando los griegos comenzaron a contar el tiempo por olimpiadas, periodos de cuatro años, entre las celebraciones de los juegos. La primera Olimpiada verificada en 776 a. de C; es historia…” (Kieran John, Historia de los juegos olímpicos. Edit. Diana, 1967, México)

Eso es la “Espartaqueada”, una justa deportiva, una justa Olímpica que no lleva ese nombre por estar ya ocupado para designar el encuentro deportivo mundial. Es por ello que el Movimiento Antorchista le ha nombrado a su justa deportiva “Espartaqueada”, para conservar el espíritu que permitió a los griegos, que sus juegos perduraran ciclo tras ciclo, logrando incluso, se suspendieran encuentros beligerantes entre los pueblos, para dar paso a la medición de las destrezas deportivas, a la competencia de la juventud griega, la cual era premiada con una corona de Laurel, y el reconocimiento del pueblo por su proeza.

Pero el Movimiento Antorchista al dar el nombre de Espartaco a la Espartaqueada, quiere también significar, destacar la importancia de este gran “hombre de su tiempo”, pues con su actuación, lego a la posteridad una gran lección: la de ser un hombre visionario, inconforme con la injusticia, dispuesto a luchar contra ella, dispuesto a luchar por ser tratado como un ser humano, solidario con sus compañeros de infortunio, incansable con su propósito, insobornable en su cometido, valiente, resuelto, futurista, pues lucha por un mejor futuro; en una palabra un “hombre nuevo”, visionario, pues sueña con una vida mejor para su pueblo –esto es importante, para su pueblo, no para él– para los que sufren como él, para los que son de su condición.

Y es que el Antorchismo ve el Deporte, precisamente como una de las actividades que forman en el individuo una serie de características, que lo convierten en un ser con mayor fortaleza, fuerte físicamente, recio en su musculatura, en sus órganos, pero fuerte también en su espíritu, en su inspiración de competir y de triunfar, preparado anímicamente para enfrentar la adversidad, para enfrentar toda clase de infortunios y calamidades y salir victorioso, triunfante, preparado en su comprensión de la importancia de unir esfuerzos, de unir aspiraciones, de unir voluntades, para lograr una causa, tener claro una causa, un objetivo, y perseguirlo con tesón, con perseverancia, con astucia, con diligencia hasta lograrlo, aunque en ello le vaya la vida, si la vida, es decir, con la convicción de morirse en el intento, aunque en ello le vaya la vida –recordemos también entre los griegos la hazaña del soldado y Atleta Ateniense Feidípides, al llevar la noticia del triunfo ateniense contra los persas en “Maratón”, llegando a Atenas gritó “Regocijaos; ¡Vencimos!” transmitiendo su mensaje y logrado su objetivo, cayó al suelo y murió. –Y por si fuera poco también el Deporte hace al deportista un ser inteligente, agudo, con un cerebro que adquiere –a fuerza del entrenamiento y de enfrentarse continuamente a la toma de decisiones– una capacidad asombrosa de reflejos, pues tiene que responder en milésimas de segundos a una problemática.

Todo ello da como resultado un hombre más desarrollado, más capacitado, más ¡hombre! por decirlo en una palabra, un ser integral, fuerte, desarrollado, inteligente, camaredil, acomedido, sencillo y solidario con sus semejantes, “un hombre nuevo”.

Siendo esto lo que está necesitando nuestra patria agobiada y sufriente, porque la pobreza ha sentado sus reales entre la mayoría de los mexicanos y de entre estos, entre los más desamparados, quienes por su misma condición engrosan las filas del Movimiento Antorchista en el país. Y aunque esta situación no es privativa de México, sino una situación que padece la humanidad entera, –pues ocho “hombres” en el mundo, 8 magnates, concentran la riqueza que serviría para que se alimentaran 800 millones de seres humanos que están sin comer y que literalmente se van a dormir sin probar bocado–, el Movimiento Antorchista se ha propuesto formar al “Hombre Nuevo” cuyas características hemos descrito, se adquieren en una de las actividades que este puede realizar “El Deporte”.

Impulsar el Deporte entre los niños, entre los jóvenes, entre los adultos, entre los ancianos, entre todos, es encontrarnos con la necesidad de infraestructura deportiva, material para su práctica, maestros y entrenadores; y todo esto requiere atención. Juntar entonces 21, 000 deportistas de todo el país, en Tecomatlán, Puebla, como fruto de 43 años de perseverancia es todo un éxito y muestra de lo que es capaz el pueblo organizado: ha involucrado a miles de mexicanos en esta justa deportiva, en esta lucha deportiva y con ello está mostrando a los deportistas mismos y a los mexicanos en general la importancia de practicar e impulsar el deporte, pero más aun lo que es capaz de lograr el pueblo politizado.

La Olimpiada con su espíritu original, ha sido rescatada, por el pueblo antorchista, ¡Felicidades!, por ello podemos decir; Olimpiada entre el pueblo se dice “Espartaqueada”.

 

Cuarto Poder de Tamaulipas/