UN PELIGRO PARA EL PRI Y PARA TAMAULIPAS

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A la luz de la convocatoria del PRI para elegir su dirigente estatal en el estado, de las removidas lamas del lodo que le han dejado 87 años de absolutismo surge un manchado personaje que sin entender la real situación heredada de rechazo por la corrupción e impunidad y los vínculos que le ligaron con el narco que legó crimen y violencia, ahora pretende erguirse como el ave fénix salvadora del 2018.

Oscar Luebbert ‘whatsapeo su pretensión, tan pronto salieron las bases de la elección, se dijo tener capacidad, éxito probado y con que para conducir el proceso del 2018 y sin interés de ser protagonista, además una carta de apoyo dirigida a los medios adjudicándose estatura para dirigir el carro priista en el estado y experiencia para conducir el proceso electoral del PRI para el 2018.

Enfundándose en el saco Luebbert se diseña el traje de cuadro probado ganador, sin precisar su elevado costo y repercusión y la lacerante y amarga experiencia que dejaron sus complicidades y ofendiendo la memoria priista con falacias “promete revalorar el trabajo de los verdaderos guerreros del PRI”

La siguiente publicación de recientemente circulación ilustra el peligro del PRI y de Tamaulipas si personajes de esta naturaleza utilizan el peldaño político para fines inconfesables.

El día en que Luebbert contrató al narco y se llevó la PGR a su jefe de Policía en Reynosa, Tam Óscar Lubbert Gutiérrez, todavía tenía la esperanza, deseaba una mínima posibilidad de que su secretario de Seguridad Pública pudiera salir del arraigo al que fue sometido por orden de la SIEDO.

Juan José Muñiz Salinas, al que el personalmente contrató para que se hiciera cargo de la seguridad de los reynosenses, se lo quitó la PGR por nexos con el narcotráfico.

Apenas habían pasado cuatro días y el 21 de abril de 2008, Óscar Luebbert Gutiérrez, como presidente municipal, salió en defensa de su colaborador, dejando en claro que no habría nombramiento para suplir al hasta hoy preso por sus ligas con el narcotráfico.

La contratación de Muñiz Salinas, fue en base a su experiencia en el ámbito policiaco, pero también el ex presidente municipal se desmarcó y dijo no tener conocimiento de que hubiera una investigación en su contra.

La Procuraduría General de la República dio a conocer que el juez Décimo Sexto de Distrito de Procesos Penales Federales, en el Distrito Federal, giró una orden de arraigo por 90 días en contra Muñiz Salinas, investigado por su probable responsabilidad en la comisión de los delitos de delincuencia organizada y contra la salud.

La vinculación de quien fuera su jefe de Policía en Reynosa con la delincuencia organizada desató críticas contra medios nacionales y aseguró que su administración no dará por hecho la culpabilidad del funcionario, quien permanece encerrado.

“A principios de octubre de 1998, Osiel Cárdenas Guillén me entregó 500,000 dólares para que a su vez se los entregara a Juan José Muñiz Salinas, el ‘Bimbo’ (otro policía judicial con el doble pasaporte de agente de la ley y narcotraficante). el dinero era también para la campaña de Tomás Jesús Yárrington Ruvalcaba, por lo que hablé por teléfono con el Bimbo y le dije que ya tenía el dinero que había mandado Osiel para Yárrington, manifestándome que me pusiera de acuerdo con Juan Carlos González Sánchez “la Torta”, también policía ministerial y primo de Jorge Eduardo Sánchez Costilla, el ‘Coss’, otro agente judicial y futuro líder del Cártel del Golfo para que se entregara el dinero a Jesús Vega Sánchez”, declaró un testigo protegido de la DEA y PGR, César Eduardo García Martínez “El Pollo”.

Juan José Muñiz Salinas, “El Bimbo.”, inició como agente de la Policía Ministerial, servía de enlace entre políticos y narcotraficantes.

Aquel hombre a quien Óscar Luebbert le entregó la seguridad de la ciudad que gobernó en dos ocasiones, era quien negociaba apoyos económicos a campañas electorales, incluida la de Tomás Yárrington, a cambio de que el Cártel del Golfo designara a los comandantes de la Policía.

Fue detenido el 17 de abril de 2008 cuando se desempeña como jefe de la Policía de Reynosa, la ciudad donde Luebbert Gutiérrez ha decidido revivir a su partido, el PRI, con nuevas estructuras, actores políticos y una imagen manchada por la corrupción y narcotráfico, de la que pretende desligarse, sin pensar, que él es parte de ese mismo grupo.

 

Cuarto Poder de Tamaulipas/