POLÍTICA DE PRINCIPIOS/ Dos decisiones trascendentes

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JUAN JOSÉ RODRÍGUEZ PRATS

No especulemos más, no veamos “moros con tranchete”, como la senadora Layda Sansores, al decir que a Gonzalo Miguel Rivas “se le usa para justificar la represión y pretender dejar impune un crimen de Estado”.

La libertad política es algo muy deseable de tener, pero peligroso de utilizar.
Fernando Savater

El PAN sufrió su peor crisis de 2007 a 2015, no tan sólo por el abandono sino por la traición a sus principios y doctrina. La dupla Calderón-Madero fue nefasta en los últimos años. Nadie duda hoy del reposicionamiento del partido, no tan sólo por los resultados electorales, sino por el rescate de sus viejas tradiciones y por la renovación de sus liderazgos. Dos decisiones recientes confirman lo dicho.

Al partido le correspondió proponer este año quién debería recibir la Medalla Belisario Domínguez. Se abrió para recoger las voces de diversos sectores, principalmente la de Luis González de Alba, intelectual y hombre de izquierda, líder íntegro de 1968, en el proceso para lograr que se otorgara a Gonzalo Miguel Rivas Cámara. Esta decisión enaltece al PAN.

La madre del homenajeado, Clitia del Socorro Cámara, expuso un argumento contundente y suficiente: “Porque le inculcamos mi esposo y yo desde pequeño qué es el amor a sus semejantes, se reflejó en esos momentos… en la gasolinería”. Ése es el principio básico del humanismo político: la solidaridad.

No especulemos más, no veamos “moros con tranchete”, como la senadora Layda Sansores, al decir que a Rivas “se le usa para justificar la represión y pretender dejar impune un crimen de Estado”. Me sorprenden las reflexiones del senador Zoé Robledo, quien insinúa un acto de división y de polarización. Asombran en verdad estas voces de lo que se autodenomina izquierda y no reconozcan a un héroe popular, un hombre sencillo que actuó con valor en el momento requerido.

Desde hace muchos años se presume la mala fe, acciones de conspiración y se atribuyen malas intenciones a un gesto que honra a quien lo otorga. No, señores, el argumento es muy sencillo, es una acción humanitaria. No distorsionemos, no seamos cómplices, no sigamos escarbando en nuestras heridas e impidiendo actos como éste que contribuyen al restablecimiento de la concordia. Basta ver quiénes votaron en contra, se abstuvieron o se ausentaron del salón de sesiones, para confirmar lo justo de la decisión.

En el PAN prevaleció su doctrina. Felicito a la dirigencia y al grupo panista porque se despartidizó una decisión de gran trascendencia. Manuel Clouthier tiene los merecimientos para alcanzar esta distinción, pero estoy cierto que hubiera sido el primero en apoyar al “Héroe de la gasolinería”. Este gesto debe ser el inicio de una actitud diferente para reconciliar a la ciudadanía con la política.

Preocupa el extravío del PRD. Al acusar al Estado con enorme fervor, incurre en una ostentosa incongruencia al olvidar a las autoridades involucradas de su partido en la desaparición de los estudiantes de Ayotzinapa.

La decisión de Guillermo Padrés hace contrastar al PAN con otros partidos que han protegido y solapado a delincuentes hoy prófugos. Los únicos exgobernadores sujetos a proceso son Padrés y Andrés Granier, quienes se entregaron a las autoridades. Es lamentable la incapacidad del Estado para investigar, fincar responsabilidades y atrapar delincuentes.

En todo el mundo se ciernen amenazas a un sistema político sustentado en un principio básico: contar las cabezas sin romperlas, mejorar los mecanismos para seleccionar a las personas idóneas en el manejo del poder. Una democracia se consolida en la medida en que la ciudadanía tiene memoria y recuerda el comportamiento de los hombres públicos; criterio ético político para juzgar las diferentes opciones; sentido de responsabilidad para votar por quien mejor pueda desempeñar el cargo. Éstos, entre otros, son requisitos para ir mejorando nuestra democracia. Ojalá los practiquemos.

Cuarto Poder de Tamaulipas/